inmigrante

Ser inmigrante no es fácil, qué loco que nadie te lo dice.

Una parte de mi siempre supo que no iba a vivir en Argentina. Le preguntaba a mi mamá por qué vivíamos ahí y por qué hablábamos el idioma que hablábamos, a lo que ella respondía que las cosas eran así y nadie las había pensado de otra manera. Qué ocurrencia, Wanda de 8 años, pensando en otras formas de vivir!

Lo que no sabía era dónde quería vivir. Con el tiempo ya tenía claro que viajar era lo mío, pero un lugar para “sentar cabeza”? Tenía idea de que ese lugar iba a ser Inglaterra, pero en 2016 me dije “Alemania” y porque el universo funciona a mi favor, me pegó una patada y poof aparecí acá (bueno no tan así pero ya vo sabe).

Esta es una foto que prueba que no tengo idea cómo funcionan las cabinas de fotos para pasaportes. Tampoco entiendo 100% de lo que me dicen en alemán porque, en comparación al inglés y al español, en alemán sigo siendo principiante. Que no importa cuántos años ya haya estado acá, el adaptarse siempre es algo que se va dando día a día. Mucha gente comprende que todo es nuevo y que quizás necesitas más tiempo para hablar, para pensar, para entender. Mucha gente no. Hay días que me expreso mejor, hay días que no me salen las palabras. Hay días que amo vivir en el país que elegí y hay días que me quiero ir porque siento que todo es un desafío y no tengo más ganas.

Nadie te cuenta que es difícil, nadie te cuenta que fuera de tu país, fuera de tu idioma, fuera de tu cultura, las cosas pueden costarte el triple de energía. De esfuerzo. Nadie va a entender al 100% lo que vivimos porque cada uno tiene una perspectiva distinta, una historia distinta, una experiencia distinta.

Y sin embargo esos días son parte del todo. Ser inmigrante no es fácil pero es una aventura. Y sin estos días del orto (si me permiten la expresión) no podés apreciar lo demás.

📍Cologne, Germany

18-nov-2020

Published by Wan

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